MÚSICA CH’UNCHU
Latido ritual del santuario de Qoyllurit’i
Enrique Pilco Paz

El paraje de Sinaqara a 195 kilómetros al Este de la ciudad del Cusco en la provincia de Quispicanchis, se despoja de su letargo con las primeras comparsas que asoman por las cumbres o que ascienden por la quebrada del río Mapacho, para la fiesta del Señor de Qoyllurit’i poco antes de Corpus Christi. La festividad se desarrolla  entre los santuarios de Mahuallani, Tayankani, Ocongate, y el nevado Qolqe punku conectados por apachetas y refugios que cobran vida con el arribo de los devotos, al paso del chakiri, baile de la cuadrilla de los ch’unchu, conocidos como puka pakuri, phuruwayri, wairi o q’ara ch’unchu. Acto de postración que les permite acceder espiritualmente al santuario y las imágenes religiosas que lo presiden : el Señor de Qoyllurit’i y el Señor de Tayankani.

SALTOS, SENDEROS Y ROCAS

El santuario de Qoyllurit’i se extiende al pie del nevado Qolqe punku a 4900 metros de altura, en  la hoyada del Sinaqara. En la ladera derecha del riachuelo que la atraviesa  reposa cubierta por el templo la conocida Roca sagrada. De acuerdo a la célebre versión oficial sobre el origen del culto ante ella Marianito Mayta, pastor indígena de Mahuallani conoció en junio de 1783 a  Manuelito un extraño niño con quien se quedó jugando y cuidando el rebaño de alpacas de su padre. No obstante relatos de tradición oral señalan que los niños también se la pasaron bailando el paso que los danzantes ch’unchu ejecutan hoy en conmemoración suya. Se trata de  un salto que se realiza al ritmo de una melodía conocida como  música ch’unchu, también llamada chakiri o chakiri wayri por hacer referencia al pie (chaki) de sus intérpretes (título 2), los wayri ch’unchu.  La danza, combina el chakiri con movimientos de temple enérgico y guerrero enfatizados con el choque de los bastones de chonta de los danzantes (título 1). Las demás comparsas se pliegan al chakiri bajo la forma de una danza triunfal conocida como kaukistasqa que quiere decir “siempre saltando”. Esta alcanza mayor intensidad en la procesión del Señor de Qoyllurit’i en la hoyada del Sinaqara, la víspera de la fiesta; también cuando las comparsas acompañan a sus grupos de ukukus que bajan del glaciar del Qolqe puncu y sobre todo en la procesión de las veinticuatro horas al ingresar a los santuarios de Yanacancha, Tabla Cruz y Tayankani (título 3).
Las procesiones atraviesa una serie de apachitas, acumulaciones deliberadas de rocas de tamaño diferente, que se alinean a lo largo de sendas, abras y lugares prominentes del santuario. Los peregrinos las reverencian con el Alabado o alawaru, plegaria consagrada al Señor, al Santísimo Sacramento y a la virgen María (título 4) acompañada por una melodía del mismo nombre  y la diana (titulo 6) que los músicos ejecutan al enérgico llamado del prioste: ¡tanqiri waqachi soqos punkichi! (Toquen los tambores, toquen las flautas) Al final de cuyas notas exclama el prioste: Tayta wayranposte! (Papacito, que te vaya bien con el viento) Maman wayranposte! (Mamacita, que te vaya bien con el viento) Respondiendo todos: Tayta wayranposte! Maman wayranposte!
El alabado y el chakiri constituyen la forma de reverenciar el espacio (el santuario) y sus hitos (las apachetas) El primero como recogimiento personal y el segundo como una forma andina de movilización colectiva en torno al espacio.  La gran roca negra parece en este sentido ostentar los atributos característicos de sitios relacionados con la actividad pastoril una de cuyas funciones eran las de marcadores territoriales (Sendón 2010) En lugares como estos reposaban  los gentiles o machus, ancestros que de acuerdo a la mitología local vivieron en una edad pre- solar. En ese tiempo, los hombres que presentaban la fisonomía de los humanos actuales y eran poseedores de alpacas vivían en la oscuridad. Un día el sol apareció y quemó a los machu convirtiéndolos en piedras. No obstante algunos pudieron refugiarse en la selva escapando a través del río Mapacho. Estos selváticos descendientes de los machu que sobrevivieron al cataclismo son los denominados ch’unchu y son concebidos como ancestros por la población actual.

DONDE SALE EL SOL

Una visión más amplia de la ideología andina permite reconocer a los ch’unchu tiempo como representación de una de sus mitades simbólicas: el antin. Este vocablo de raíz puquina está relacionado con Inti que significa oriente o lugar por donde sale el sol. Guerreros antin aparecen en los vasos ceremoniales qero del siglo XVIII sujetos a las asociaciones de Hurin, es decir procedentes de las áreas bajas, la selva. Aunque los presentan en confrontación con los incas, los vasos pretenden simbolizar algo más que una verdadera batalla, pues no implican personajes históricos específicos. Esta complementariedad atraviesa la trama festiva del Señor de  Quyllurit’i con la oposición ritual de los danzantes ch’unchu, asociados a la pre-humanidad que vivía sin sol, con los Qhapaq qolla que simbolizan el tiempo de la humanidad presente y socializada. En medio aparecen  los ukuku, representación del oso de anteojeras del piedemonte tropical. Llevan una larga prenda negra de lana, waqollo, campanitas al cinto y un muñeco colgándoles vestido como ellos al cual llaman wawita, niño, luchito o wayque. La oposición de mitades se revela también en el yawar unu, infaltable entre ukukus y Qapaq Qollas por el que dos danzantes se propinan potentes latigazos (titulo 5). La confrontación  termina con el capitán o sus compañeros interponiéndose entre ellos.
En este contexto aparecen pues los wayri ch’unchu y sus capitanes, los arariwa. Este término muy antiguo viene asociado a la actividad agrícola. El Vocabulario (1608) de Gonzales Holguin traduce por ejemplo el vocablo Ararihua como “Guarda de chacras y frutos” y  Ararihua Apo  como “Juez de campo” o “alcalde de la hermandad”. Guardián de los campos de cultivo u organizador del trabajo en la comunidad, la presencia del arariwa en el santuario como capitán de cuadrilla es la extensión de su antigua responsabilidad para con la protección de rebaños y cosechas. El arariwa se distingue allí por llevar un látigo de cuero o wichi wichi, un crucifijo o Santo Cristo, y una antara pequeña llamada ipakate o Ipote, consistente en una hilera decreciente de unos doce  tubos de caña antiguamente confeccionados con plumas o huesos de cóndor,  hoy en día con cartuchos de lapicero (titulo 7). Del látigo se sirve para dirigir al grupo impartiendo orden y de la antara para interactuar ritualmente durante el wayra simi, conjunto de venias y movimientos de brazos que realiza ante apachetas y otros sitios sagrados.
Los wayri ch’unchu no llevan mascara pero visten una camisa blanca sobre la que lucen un abalorio, pechera bordada con espejos pequeños. Antiguamente llevaban una  faja de cuero de culebra adornada con piñis y el karpichu o cinturón del cual cuelgan  pañolones floreados. Visten así mismo un suéter o unku rojo y un pantalón negro, colores distintivos del wayruro (granos del árbol de origen selvático ormosia coccinea) que adornan así mismo el ipakate, o las walqas especie de rosarios que llevan sobre su traje. Lo más representativo de su vestuario es el uma pupaku, puka-pakuri  o puka paku, tocado y trenza de plumas de guacamayo.

ANCESTROS PENITENTES

Sean  de tradición oral o transcritas por el clero, las historias acerca del milagro, señalan a los ch’unchu como protagonistas esenciales. Sin embargo la primera introduce elementos ibero-cristianos en su alegato. Al decir por ejemplo que el Señor de Tayankani, hizo saber en sueños a su párroco que permanecería en Ocongate solamente si los wayri ch’unchu de Paucartambo venían a danzarle. La versión oficial sitúa así mismo la aparición en 1783, haciéndola coincidir con la fiesta del Corpus Christi, celebrada aquel año el 19 de junio, como un intento  de controlar ideológicamente, a través de la sujeción de los ch’unchu como representación suya, a una población que se identificaba con el levantamiento de José Gabriel Condorcanqui.
La intervención pudo haberse consumado en los años 1930 cuando empieza a conocerse la historia. No solo se escribe por primera vez el mito de aparición sino que se contrata a Fabián Palomino para pintar la conocida imagen de Cristo en la roca y Ezequiel Arce, pequeño hacendado de Q’atqa, dona el primer sudario. A todo esto se añade la visita a Ocongate del padre catequista Nemesio Zúñiga Cazorla, celebre quechuista implicado por entonces en la labor de la Iglesia por el control ideológico de la población del Sur andino. Probablemente gracias a él se afianzó el peregrinaje como un acto penitente, deviniendo una vía crucis cuyo itinerario tenía a las apachetas como estaciones o Calvario. A ello sumó el Alabado quizás inspirado en los versos quechua que José Gregorio Castro, autoridad en materia catequística, mentor de Zúñiga Cazorla en el Seminario San Antonio Abad y futuro obispo del Cusco, publicara en 1904. Establecido el recorrido procesional se le implementó con cantos en quechua. Por ejemplo Chakatasqa kirinchasqa dedicado al día de la Ascensión u Ocongate llaqta, rijchariyña (Pueblo de Ocongate, despierta, abre tus ojos) que Zúñiga Cazorla compuso para la ocasión.

Enrique Pilco Paz
Extraído de Música Ch’unchu, latido ritual del santuario del Señor de Qoyllurit’i  CD
Colección música tradicional de la región Cusco
DDC-Cusco, Ministerio de Cultura del Perú
Texto, registros de audio y fotografías © Enrique Pilco Paz.

Ver:

Ai confini del mondo. I Quechua. Gli ultimi incas sulle Ande peruviane.
Anthropologist Michael Sallnow.
Produced and Directed by Carlos Pasini
Arariwas: 16’25” / Chunchus: 18’28” AQUÍ

Ejemplos:
01: Danza ch’unchu, Cuadrilla ch’unchu, Quispicanchis. Cancha de la danza. Pitos, tarola y tambor, 2017. / 02: Chakiri, Comparsas en Hatun cruz pata, 2017. / 03: Chakiri, Comparsas de danzantes. Santuario de Yanacancha, 2017. / 04: Plegaria del Alabado, Noel Oviedo, arariwa, cuadrilla wayri ch’unchu de Urcospampa. Nación Quispicanchis, julio 2017. / 05: Yawar unu, Comparsa Qapaq Qolla de Juliaca, nación Quispicanchis. Atrio del templo, 2017. Acordeón, violín, bombo y timbales. / 06: Alabado y diana, Cuadrilla Wayri de la comunidad de Achoqo, Sicuani. Apacheta de Kusaka cancha 2003. Acordeon pito y bombo. / 07: Haiwachi, Rudi Espirilla arariwa, grupo wayri chunchu mayunpuriq. Nación Paucartambo, julio 2017.

01 Danza Ch'unchu
 01 Danza Ch'unchu
02 Chakiri en Hatun Cruzpata
 02 Chakiri en Hatun Cruzpata
03 Chakiri en Yanacancha
 03 Chakiri en Yanacancha
04 Alabado
 04 Alabado
05 Yawar Unu
 05 Yawar Unu
06 Alabado y Diana
 06 Alabado y Diana
07 Haiwachi
 07 Haiwachi

FOTOGRAFÍAS

  1. Apacheta Sinakara 2015
  2. Cuadrilla ch’unchus, Ocongate 1942
  3. Arariwa, 2017
  4. Danza chunchu 2017
  5. Roca sagrada 2017
  6. Yawar unu ukukus de la nacion Acomayo 2015
  7. Inti alabado, 2017
  8. Haiwichi Arariwa lumanpuriq de Paucartambo 2017
  9. Quero con baile de ch’unchus
  10. Quero con ch’unchus e inkas

BIBLIOGRAFÍA

Cerrón-Palomino
, Rodolfo 2016 “El lenguaje como hermenéutica en la comprensión del pasado: a propósito del puquina en la génesis del imperio incaico” Diálogo Andino Nº 49, pp. 11-27
Cummins, Thomas 2004, Brindis con el inca. La abstracción andina y las imágenes coloniales de los queros. Lima: UNMSM Embajada de los Estados Unidos de América.
Flores Lizana, C. (1997). El Taytacha Qoyllur Rit’i: teología andina hecha por comuneros y mestizos quechuas. Cusco : Instituto de Pastoral Andina.
Gonzales Holguín Diego, 1989 [1608], Vocabulario de la lengua general de todo el Perv llamada lengua qquichua o del inca, Lima : Universidad Nacional Mayor de San Marcos.
Gow David 1974 “Taytacha Qoyllur Rit’I. Rocas y bailarines, creencias y continuidad” Allpanchis Phuturinqa 7 Cusco.
Itier Cesar, 2000, Indigenismo, lengua y literatura en el Perú moderno : Sumaqt’ika de Nicanor Jara [1899], Manco II de Luis Ochoa Guevara [1921] CBC IFEA Cuzco.
Sendón, Pablo F. 2010 “Los límites de la humanidad. El mito de los ch’ullpa en Marcapata (Quispicanchi), Perú” Journal de la société des américanistes 96-2, Lima: IFEA, p.
Ramirez, Juan Andrés 1969 “La novena al Senor de Qoyllur Rit’i” Allpanchis 1: 61-88
Salas, Guillermo 2010 “Acerca de la antigua importancia de las comparsas de wayri ch’unchu y su contemporánea marginalidad en la peregrinación de Quyllurit’i” Anthropologica año 28, nº 28, diciembre de 2010, pp. 67-91
Sallnow, Michael 1987 Pilgrims of the Andes: Regional Cults in Cuzco. Washington, DC: Smithsonian Institution Press.